lunedì 21 settembre 2015

Ansiedad gubernamental y bruscos cambios politicos: posibles causas de la tragedia de los mexicanos en Egipto




[Nota: este post está aún en fase de revision, por lo cual puede contener errores; debe considerarse sólo como un borrador.]

Mientras México espera noticias acerca de los turistas asesinados en el desierto occidental de Egipto, las declaraciones de las fuentes mas cercanas a la tragedia permiten comenzar a reconstruir el contexto y las posibles causas del ataque.

La primera reacción del gobierno egipcio fue culpar a la agencia de viajes organizadora del viaje, afirmando que el grupo de turistas carecía de los permisos necesarios para emprender la excursión. En respuesta, apareció en internet una fotografía del supuesto permiso. Incluso Sarah El Sirgany, la periodista que hizo público el documento a través de Twitter, demostró cautela acerca de la imagen que la mayor parte de los medios aceptó automáticamente como fidedigna. “De ser auténtico”, afirmó la periodista, “refutaría la tesis gubernamental”. 

En la fotografía del supuesto permiso no es visible ningun sello oficial, sólo el de la agencia turística. Quien esto escribe aún espera una respuesta a un e-mail enviado a la agencia de viajes, pidiendo ratificar la autenticidad de la imagen. El supuesto permiso, en el que la compañía notifica el itinerario del grupo a la policía turística de Egipto, especifica la presencia de diez turistas aunque los mexicanos involucrados son quince.

Si el permiso sin sellos oficiales y con un número de turistas incorrecto resulta ser auténtico, se sumaría a otra serie de indicios que apuntan a un ambiente de informalidad en la gestion del turismo en la zona. Hamada Hashem, una guía local que presenció el ataque declaró a la agencia Asociated Press que el ejército desaconseja los safaris en el desierto. “El ejército dice «no vayan», pero saben que no tenemos nada que comer, así que cuando uno [un turista] viene, nos resistimos [al ejército] y decimos «no, vamos a ir», y vamos”, dijo. De acuerdo a la información recabada por Hugh Miles, corresponsal en el Cairo del diario britanico The Guardian, algunos guías turísticos independientes ni siquiera contarían con permisos escritos, limitándose a avisar verbalmente a las autoridades de su presencia en la zona, aunque según la misma fuente, si el grupo no hubiera contado con los permisos necesarios habría sido imposible que fueran acompañados por escoltas de la policía, como parece haber ocurrido.

El equilibrio sociopolítico de la zona en que ocurrió el ataque parece haber cambiado bruscamente justo en el momento en que los turistas mexicanos la visitaban. En sus declaraciones a AP, Hamada Hashem vinculó la incursión conjunta del ejército y la policía a un secuestro ocurrido en la localidad un día antes del ataque. La agencia italiana ANSA reportó por su parte que un día después del incidente ocho militantes del ISIS habrían decapitado y crucificado en la misma zona a un ciudadano egipcio acusándolo de colaborar con la policía.

Los militantes del ISIS son uno de los mayores dolores de cabeza del gobierno Abd  al-Fattah al-Sisi que gobierna Egipto después del golpe militar que derrocó al presidente Mohamed Morsi en julio del 2013. A pesar de los esfuerzos del gobierno, el grupo terrorista continua operando, particularmente en el oriente del país, donde ha establecido la autoproclamada provincia de Sinaí del Estado Islámico. En el occidente del país, donde ocurrió la masacre, las manifestaciones son menos vistosas, aunque el territorio es de particular interés, dado que se trata del área a través de la cual los terroristas acceden a Egipto después de ser expulsados por las fuerzas de la cercana Libia. En esa zona la atmósfera militar era ciertamente volátil durante las horas que precedieron al ataque a los turistas mexicanos:  sólo un día antes el ISIS había anunciado su presencia en el desierto occidental y se había enfrentado al ejército egipcio.
Los indicios disponibles y las voces de las fuentes más cercanas a la tragedia permiten suponer que  un intempestivo cambio en el clima militar del desierto oriental, sumado al ansia gubernamental por aplastar una insurección y al sobreponerse de jurisdicciones (el supuesto permiso está dirigido a la policía turística, mientras el ataque fue una acción conjunta del ejército y la policía) podrían haber sido la causa de la muerte de los turistas mexicanos en Egipto.





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